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Jueves, 13 de octubre de 2011 - 13:43
El pletórico inventario del fútbol argentino tuvo próceres de la talla de Alfredo Di Stéfano, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Diego Maradona, Mario Kempes, y tantísimos jugadores que contribuyeron a plasmar el ideario cultural de cuidar la pelota como si fuera un tesoro. Rifar el cuero era sinonimia de traición a la causa. Y de insolente negación a las raíces. Es más, la injuria del destrato al útil era castigada por el romántico jurado del pase a un compañero con el oprobioso calificativo de “burro”. Imbuido por la virtuosa estela de los nombrados y los omitidos, el estilo marcó un sublime rumbo que excedió lo doméstico, recibiendo admirativas devoluciones del planeta redondo. Digámoslo de una vez: ¡Argentina siempre se caracterizó por jugar bien al fútbol! O, lo que es lo mismo, por hablar fluidamente el “idioma Messi”.
Ahora bien, ¿por qué absurda razón la Selección abandonó las fuentes del toque para beber en los soporíferos manantiales de la táctica? El brusco giro, ¿obedece al reiterado advenimiento de generaciones vulgares o al sistemático miedo de los entrenadores a la derrota? Sin ánimo de estigmatizar la figura del técnico, entiendo que su premeditada renuncia a los valores de antaño contribuyó a la desculturización del modelo. Contaminados por el virus del éxito a cualquier precio, la casta de los técnicos conservadores alteró el guión del estético diseño original. La confusión devino tras una secuencia de resultados esquivos. Y luego de “comprar” las revolucionarias ideas de un puñado de prestigiosos colegas que parangona al fútbol con los programas espaciales de la NASA. Aunque parezca un despropósito, la teoría de la complejidad ayuda a engrosar las cuentas bancarias de los pseudofilósofos del balón. Advertencia para los inocentes que sistemáticamente obran de buena fe: ¡los miserables y ventajeros no tienen escudo ni pertenencia! Sólo responden a sus propios intereses. Y, a pesar de la crisis, el fútbol paga muy bien.
Volviendo a la Selección, Sergio Batista elogió hasta el hartazgo la excelencia del FC Barcelona y en su brevísimo ciclo como DT siempre dispuso un mediocampo con tres número “5”. Ejercicio de memoria mediante, ¿cuándo alineó Guardiola un triple pivote defensivo? Una brutal contradicción dominó el ciclo de Batista en la Selección. Y Grondona (¡el eterno dictador que nunca pierde!) se lo hizo pagar con el cargo. Actualmente, Alejandro Sabella navega en una peligrosa medianía conceptual. Por un lado, mimó a Messi con la capitanía y la bendición del liderazgo futbolero. Por el otro, dispuso en Puerto La Cruz un equipo para que Messi sufra. Conste que no pretendo demonizar a Sabella. Pero una cosa es recibir pases de Xavi, Cesc o Iniesta. Y otra muy distinta de Zabaleta, Rojo o Sosa. Los nombres propios desnudan intenciones. Por más doloroso que sea, Argentina viajó a Venezuela con la consigna de no perder. A posteriori de noventa y pico de minutos para el bostezo (el espejismo de dos pases seguidos duró lo que un suspiro), regresó a Buenos Aires con las manos vacías. La inteligencia táctica también pierde partidos. El reto de Sabella es decidir a qué va a jugar Argentina. Y trasmitir el mensaje a los futbolistas con simplicidad y firmeza. Si apuesta por el juego asociado y la circulación fluida, Pastore, Riquelme (con las reservas físicas del caso) y Canteros no pueden estar ausentes del once fijo. Si continúa alternando la dupla de módulos utilizadas hasta la fecha (4-4-2 o 3-5-2), desatendiendo el buen pie en el inicio de la jugada, Messi e Higuaín padecerán el mal de la orfandad asistencial. Y Argentina dependerá de la pelota quieta o una genialidad de los atacantes del Barça y del Madrid. Los conflictos de identidad golpean la puerta de las ¿firmes? convicciones albicelestes. El cabildo abierto del fútbol argentino está en permanente debate. Perentoria, la resolución no admite más dilaciones. ¿Táctica en estado puro o “idioma Messi”?
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2 comentarios
Es verdad, Rafa. Messi no debe desgastarse buscando el balón cerca de los mediocentros defensivos. Leo necesita quien lo abastezca naturalmente, sea Pastore, Di María (cuando se baja de la moto piensa y juega mucho mejor), el mismo Kun... Y Sabella debe trabajar para recuperar la identidad perdida. Gracias por el comentario, Rafa. ¡También te sigo en Twitter! Abrazo!
Menotti dijo algo parecido. Argentina tiene que encontrar su idea. Aparte de todo lo que soltó en contra de cómo están las categorias inferiores... Y tenéis razón, no sabe a que juega, por ahora se contenta con pillar alguna contra o esperar que Messi se asocie con alguien de calidad. Pastore en la mediapunta, con Messi al lado, y arriba Di María, Kún e Higuaín y se mejoraría. Te sigo en twitter;)