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ha publicado 6 artículos, 2 sobre Fútbol internacional
Sábado, 27 de agosto de 2011 - 21:21
Estratega de la insensatez, Mourinho llamó a plebiscitar el decálogo de sus groserías en la benevolente geografía del Bernabéu. Agobiado por el enésimo título blaugrana y una delirante paranoia de infinitos favores al Barça, la afición del Madrid -mayoritariamente- avaló al prepotente míster luso en la ignominiosa misión de los malos modales. Sellada la oprobiosa “carta blanca” a la violencia, el maquiavélico mensaje no dejó lugar a dudas: a resultados esquivos, exabruptos justificados. Sin importar las secuelas de una conducta ponzoñosa y repudiable, el Madrid estimuló al Monarca Mourinho a continuar el derrotero de su infame tiranía. Enterrado el otrora señorío merengue en el cementerio de las bajezas, el sometido ¿presidente? Florentino asintió silenciosamente la voluntad despótica de su entrenador y rubricó un inverosímil comunicado oficial cuya beligerancia colisionó estrepitosamente con la cordura. Entre tanto despropósito, la feligresía disidente de Chamartín asume resignada el cruel peregrinaje de la temporal capitulación de sus ideales, consciente del perverso poder del dictador de Setúbal. El mismo que puso el dedo en el ojo a los ancestrales valores madridistas. Derrotando por goleada al autoritario rival, emerge el democrático mandato de Lionel Messi, aclamado por el voto popular del planeta fútbol. Ungido como el indiscutido número uno en los comicios de la pelota, la Pulga firmó el convenio multilateral de los repetidos títulos en la República del Barça. Y enamoró al díscolo electorado opositor con la épica de sus babilónicos goles. Esos que no conocen fronteras ni campos minados. Los mismos que cotizan en alza y se canjean por vueltas olímpicas en las Bolsas de la Inmortalidad. Pasada la página Madrid, el gobernante Messi expuso el don de su diplomacia de cuna al recibir el galardón como mejor futbolista de la UEFA en la glamorosa Montecarlo. Veinticuatro horas más tarde, refrendó su gestión presidencialista con un gol de auténtico líder en tiempos de crisis. Y concluyó su soberano discurso de campeón con una memorable asistencia al libertario pecho de Cesc Fábregas. Toda una declaración de principios… democráticos. La Supercopa de Europa coronó a un equipo modélico, fiel representante de la cultura de la Masía. Pep Guardiola, jefe con galones del FC Barcelona, dio una lección de civismo al arengar a la exaltada parroquia culé para que cesen los ofensivos cánticos hacia el Madrid. Los votantes del fútbol tienen la última palabra. ¿Cuál sistema de representación prefieren? ¿La tiranía de Mourinho o la democracia de Messi?
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12 comentarios
Enhorabuena por tu bonhomía, tu lucidez y tu inteligencia. Es un lujazo contar con tus colaboraciones a este lado del fútbol y la convivencia respuesta a #20
Así estamos. Entregados al sistema con escasa resistencia. Encima, como la burbuja económica del fútbol español está a punto de explotar, se pretende cobrar a las radios un "impuesto" confiscatorio, cercenando la libertad de prensa. Esto huele muy mal...
Si desde los medios se fomenta violencia e intolerancia, la natural devolución del público será mala educación e irrespetuosidad. Si un club de la alcurnia del Madrid pone bozales económicos para acallar a Valdano o Pedro León, la libertad de expresión será una quimera.
Y, como juego popular, genera pasiones. Muchas veces, desmedidas. Es que la maligna presencia de la cultura del éxito resulta nefasta. Sólo sirve el que aparece en las portadas, el que marca más goles, el que gana sin importar el cómo, el millonario vanidoso. La crisis no sólo es económica; también es de valores. Y todos somos responsables. Nadie puede mirar para otro lado.
Muchas gracias por el respeto. Tanto a Andy como a Ferran. Tanto en el disenso como en el consenso, abogo por la tolerancia. El que piensa distinto no es un enemigo. Y confrontar ideas enriquece. Ahora bien, si compramos el discurso de que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, vamos por mal camino. Sólo se trata de un maravilloso juego.
En general a todos estos anónimos despectivos (o el mismo repetido): lo primero que debéis hacer, antes de criticar tanto y con tan poco fundamento, es escribir algo vosotros, de manera que los demás podamos juzgar si efectivamente vale la pena seguir vuestro magisterio. A mí sí me ha gustado el artículo, en concreto algunas metáforas me parecen muy logradas. Por favor, Sergio, ignora a los troles
Que valentía escudarse tras un escueto "anónimo" para largar insultos y palabrotas!!! estamos en democracia compañeros, si no os gusta no habéis sido apuntados con una pistola para leerlo (y pongo el plural porque hay tres comentarios, pero diría que es uno solo el autor). Sergio, prefiero tu modo de escribir al del "valiente" anónimo, sigue así.
Ahora bien, una cosa es reconocer los méritos del once de Mou y otra muy distinta avalar pancartas que incitan a la violencia. O que señalan caminos de agresión. La historia del Madrid jamás necesitó de semejantes exabruptos para ganar títulos. ¡Abrazo contenedor para los exaltados!
Y que no me gusta el de Kedhira, Marcelo, Pepe, Carvalho, etc. Como tampoco comparto las maneras de Mourinho. A quien considero un excelente entrenador devorado por el personaje. En cuanto al fútbol, el Madrid es de lo mejor de Europa. Y puede ganar títulos y hasta destronar al Barcelona. No tengo ninguna duda al respecto.
Sepan que valoro todos los comentarios, inclusive los de quienes insultan o agreden escudados en el anonimato. Infiero -además- que las respuestas insolentes obedecen a madridistas de ley heridos en su orgullo por la insultante supremacía futbolística del FC Barcelona. A ellos les respondo que añoro al Madrid de Di Stéfano, Puskas, Butragueño, Raúl, Zidane...
Vaya comparaciones más patéticas y pedantes. Messi aunque se intente ocultar es un jugador que solo pudo hacerse profesional mediante inyecciones a granel de hormona del crecimiento, que le hicieron más grande y fuerte, y que está prohibida para el resto de sus competidores. Hay diversos testimonios que lo presentan como un niño caprichoso, un tirano de vestuario. Ya no engañais a nadie
Magistral Sergio. El portugués, más que tirano, es también cobarde, miserable, totalitario, ruin y rastrero. Actúa siempre con la maldad como bandera. Es cínico y manipulador. Todo el mundo ya lo tiene calado, excepto la central lechera y todos los monigotes lecheros, que lo tragan solamente por intereses económicos. Utiliza juego sucio y violento, patadas, agresiones, etc. Mourinho es un bluff.