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Racing de Santander 0 - Real Madrid 0: El Madrid empata en un partido duro... para el espectador

el7deeuropa

 

Miércoles, 21 de septiembre de 2011 - 22:00

Triste imagen la que ha dejado el Real Madrid en su visita a Santander. Le bastó al Racing con seguir el camino marcado por el Levante para bloquear el juego y la mentalidad de los madridistas.

Gris arranque

El Madrid que maravilló la pasada temporada en el Sardinero y el que arrancó frente al Racing en ese mismo escenario sólo tuvieron un parecido: el escudo. Enfrente, un rival empeñado en desquiciarle por la misma vía que lo consiguió el equipo levantinista, trabando el partido y provocando a los jugadores madridistas. 

Durante toda la primera mitad la fluidez en el juego blanco brilló por su ausencia. La media formada por Lass y Xabi parecía incapaz de entenderse. A eso se unían las evidentes dificultades de Varane, Carvalho y Arbeloa para circular el balón. Y para rematar la receta, Cristiano mostró su versión más egoísta, buscando vengar los insultos de la grada con un gol histórico en cada jugada.

Sin ocasiones ni juego acabó una soporífera primera parte de la que lo más reseñable fue la evidencia de que la mentalidad del equipo blanco dista mucho de ser férrea. Quedó claro que a estas alturas basta un mal resultado en Levante, en un partido que se complicó por una expulsión tonta, para inundar de ansiedad a una plantilla ansiosa por acabar con la hegemonía culé.

Un Madrid sin respuesta

La segunda parte comenzó con un guión muy similar al de la primera parte, pero con una diferencia que podía resultar letal. El Racing seguía corriendo, pegando, trabando el juego. Pero lo hacía casi 30 metros más atrás, cada vez más cerca de su área. Aún así, el juego blanco siguió la misma tónica, dominado por la incapacidad de circular el balón.

Preocupante fue la respuesta de Mourinho a los problemas de su equipo. En un partido que pedía a gritos más dominio del balón y mayor velocidad en el juego, el portugués se empeñaba en resolverlo metiendo pólvora y quitando toque, matando moscas a cañonazos. Y es que en un partido así se entiende mal la entrada de Higuaín por Özil y se entiende peor aún cuando en el campo ya estaban Benzema, Cristiano y Di María.

Más lógica pareció tener la entrada de Kaká por Lass, a falta de 10 minutos para el pitido final. La entrada del brasileño dió un aire diferente al juego madridista con mucha mayor velocidad en el frente de ataque, más asociativo. Pero su tiempo en el campo coincidió con la mayor ansiedad blanca con lo balones colgados precipitadamente. Con el pitido final se antojó su participación en el partido como demasiado escasa.

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